Ké Huelga Radio

Materiales sobre la Marcha por la Paz

Jueves 2 de junio de 2011 por robot

Asamblea Juarense por la Paz

A Javier Sicilia

A la Caravana del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad

A la Comunidad Nacional e Internacional

A las y los Juarenses

Agradecemos a Javier Sicilia y a todos y todas las que le acompañan, que nuestra ciudad sea punto de encuentro de la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad. Nos solidarizamos profundamente con las hijas, hijos, madres y padres, hermanas, hermanos, amigas y amigos, que se encuentran de luto y viven su duelo, exigiendo justicia.

Saludamos y damos la bienvenida a todas las organizaciones, grupos y personas que nos acompañarán para darle vida al Movimiento Nacional por la Paz con Justicia y Dignidad.

Las organizaciones de Juárez, junto a las familias tocadas por una guerra que no queremos, expresamos de manera contundente: ¡Ya basta! ¡No más sangre! ¡Ni una más, ni uno más!

Somos parte del clamor de una sociedad doliente y esperanzada que lucha por la vida digna de las y los obreros, por la eliminación del rezago social, por la erradicación del feminicidio, por el fin del asesinato de nuestros jóvenes, niños y niñas, por el alto a la desaparición forzada y la desaparición de nuestras hijas.

Coincidimos que el Pacto a firmar en Juárez debe incluir las demandas y exigencias de justica de las comunidades urbanas y rurales de todo el país. Les recibimos con la voluntad de avanzar hacia la construcción de un programa político y social que logre resolver los problemas derivados del fracaso de un modelo neoliberal cuya ideología, excluye y violenta.

Que nuestro Pacto sea estrategia de acción y de articulación nacional desde el cual podamos sentar las bases para una nueva forma de relacionarnos como sociedad. Buscamos pactar a partir de lo siguiente:

1. Que el Pacto dirija su fuerza a la exigencia de justicia y reparación de los daños para las miles de víctimas, y que demande medidas efectivas de no repetición.

2. Que el Pacto sea ciudadano entre mujeres, hombres, jóvenes, trabajadores, indígenas, campesinos, y sociedad entera en su diversidad.

3. Que el Pacto sea un emplazamiento que surja de las demandas de grupos, organizaciones, personas y colectivos que participen en presencia; y también, de quienes a la distancia envíen sus exigencias. Que el emplazamiento se haga en Juárez a partir de nuestro Pacto, sin la presencia de las autoridades.

4. Que la desmilitarización del país sea una demanda que no tenga margen de negociación. De eso depende el alto al derramamiento de sangre que atestiguamos cotidianamente.

5. Que las seis exigencias que el Movimiento Nacional Ciudadano propone, sirvan para dar sustento a los debates e intercambios en Juárez y a los cuales puedan agregarse otra serie de demandas.

6. Que rechace la reforma a la Ley de Seguridad Nacional que establecería legalmente la militarización del país; y rechace también, la reforma a la Ley Federal del Trabajo porque precariza la vida y es parte de la violencia que vivimos.

7. Que el Pacto exija estrategias para erradicar todo tipo de prácticas discriminatorias hacia las mujeres y grupos vulnerables.

8. Y finalmente, que el Pacto convoque y organice la resistencia civil para recuperar el país, como paso siguiente del Movimiento Nacional Ciudadano.

En solidaridad y en esperanza, les recibimos.

¡Hasta pronto y buen camino!

Asamblea Juarense por la Paz con Justicia y Dignidad

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twitter@asambleajuarens

FB: asambleajuarenseporlapaz

www.asambleajuarense.blogspot.com


COMECOM - Enmiendas al Pacto

COMECOM – Comisión académica

31 de mayo de 2011

Enmiendas al documento de Pacto Nacional por la Paz con Justicia y Dignidad

Presentación

Las personas y organizaciones que integramos la Coordinadora Metropolitana Contra la Militarización y la Violencia, ante la propuesta de pacto nacional que ha lanzado la Red por la Paz y la Justicia, queremos hacer algunas consideraciones con la intención de colaborar en que el documento mejore y se fortalezca. Las enmiendas que hemos hecho las presentamos con negritas, para que nuestra redacción nueva se pueda distinguir de la original. Para realizar otro tipo de precisión o comentario, utilizamos los corchetes.

Cabe mencionar que hemos realizado un cambio de orden en los puntos del pacto, debido a las prioridades que como Coordinadora hemos acordado. Así, el que era el punto uno ahora es el dos, y viceversa.
I. Razones y urgencia

Nuestra redacción elimina el párrafo tres del documento original, y propone lo siguiente:

El narcotráfico fue creado por el Estado mexicano hace décadas. Lo diferente es que en la actualidad ha sido utilizado para profundizar la guerra por el control social e imponer así los intereses de una minoría [párrafo 3].

Esta guerra, de inspiración estadounidense, es una manifestación de políticas y acuerdos nacionales e internacionales que sitúan a México y Centroamérica como los campos de batalla donde los pobres pagan una alta cuota de vidas humanas para que las drogas lleguen a su destino y consoliden grandes negocios [párrafo 4].

La actual estrategia militar, de inspiración e impulso estadounidense, tal y como lo demuestra la Iniciativa Mérida o la operación Rápido y furioso, tiene por objetivo el control social. Es por ello que se ha privilegiado un proceso de militarización intensivo y extensivo de la seguridad pública, que también se refleja en el amplio despliegue de las fuerzas militares por todo el territorio nacional, y por la creciente presencia de los mandos castrenses en la dirección de las policías civiles; todo lo anterior se justifica con una supuesta lucha contra los cárteles del narcotráfico.Actualmente 500 miembros del Ejército –desde generales hasta tropa– tienen licencia para ocupar cargos en las policías estatales y municipales de todo el país. Avanza la preeminencia de la lógica militar sobre la lógica civil en múltiples ámbitos de la vida nacional [párrafo 5, el 6 queda íntegro].

Además de estos saldos, esta estrategia, y la diversificación de la acción criminal, han impactado directamente la vida social de numerosas poblaciones, presas del secuestro, la extorsión, la desaparición forzada; trata de personas, feminicidios, reclutamiento forzado de jóvenes, en comunidades urbanas y rurales que quedan bajo control económico, social y político de los grupos criminales en colusión con el Estado [párrafo 7].

1. Alto a la estrategia de militarización y paramilitarización del país [en lugar de “Alto a la estrategia de guerra...”]

A. Es urgente desmilitarizar y desparamilitarizar el país y detener la estrategia de guerra contra el pueblo del Estado, como garantía de la libertad de expresión y organización que necesitamos en este momento. Se debe asumir una nueva estrategia de seguridad social, que tenga como fundamento garantizar, promover y defender los derechos humanos, así como investigar y castigar las violaciones a los mismos; que excluya la participación del ejército en tareas policiacas y la militarización de las policías; que impulse un modelo de seguridad alternativo basado en la reconstrucción del tejido social, y que recupere las experiencias comunitarias autogestivas y la participación ciudadana en las colonias, pueblos, barrios y unidades habitacionales.

B.I Exigimos que se haga efectiva a nueva reforma constitucional en derechos humanos, que en breve deberá ser publicada. Exigimos que en tres meses se instituya el mecanismo de protección de defensores de derechos humanos y periodistas.

B.III Exigimos el cese inmediato de la vigilancia, el hostigamiento, las amenazas, las ejecuciones extrajudiciales, detenciones desapariciones de los luchadores sociales, defensores de derechos humanos y la sociedad en general.

B.IV Exigimos que no se aprueben leyes o normas que conculquen los derechos humanos y las garantías individuales bajo el concepto de seguridad nacional, y que no se aprueben las modificaciones propuestas al dictamen de la Ley de Seguridad Nacional. Que se aprueben Leyes consensuadas con las organizaciones de derechos humanos y de la sociedad civil con un enfoque democrático. Exigimos la destitución inmediata de mandos militares y policiacos corruptos, no a la policía de mando único y la eliminación del fuero militar.

C. Convocamos a la sociedad civil a organizar un Encuentro Nacional Por la Desmilitarización para discutir un Programa Nacional de Lucha, así como para reflexionar sobre las experiencias de seguridad pública autogestiva y ciudadana, y otras alternativas para reconstruir el tejido social en las comunidades, barrios, colonias y pueblos.
2. Exigimos verdad y justicia

A. Se deben esclarecer y resolver todos los asesinatos, las desapariciones, los secuestros, las fosas clandestinas, la trata de personas, y el conjunto de delitos que han agraviado a la sociedad, mediante procesos transparentes y efectivos de investigación, procuración y administración de justicia, en que se procese a los autores intelectuales y materiales, incluyendo las redes de complicidad y omisión de las autoridades responsables. Determinar la identidad de todas las víctimas de homicidio es un requisito indispensable para generar confianza. Exigimos la reparación integral del daño, que contemple entre otras cosas la indemnización a familiares de las víctimas de la guerra y creación de fideicomisos para huérfanos.

B. Exigimos a las autoridades federales, estatales y municipales [...]

C. Convocamos a la sociedad civil a rescatar la memoria de las víctimas de la violencia, a no olvidar y exigir justicia por medio de actividades culturales y artísticas; de reforzar el tejido social a través de la organización y a documentar los casos de víctimas para demostrar la injusticia.
3. Denunciamos la corrupción e impunidad que permea al Ministerio Público y al Poder Judicial y exigimos combatirlas [En lugar de “Exigimos combatir la corrupción e impunidad”]

La impartición de justicia en nuestro país está al servicio de intereses y cálculos políticos. Hemos sido testigos de cómo la incapacidad y desinterés de los agentes del Ministerio Público, jueces, funcionarios, judiciales y policías ministeriales ha llevado a la escandalosa liberación de feminicidas confesos como Sergio Rafael Barraza asesino de Rubí Marisol Freyre y principal sospechoso de la muerte de su madre, la activista Marisela Escobedo.

Al mismo tiempo, se ha permitido el uso del Poder Judicial para procesar y castigar judicialmente a luchadores sociales, defensores de derechos humanos y trabajadores que defienden sus derechos, como en el caso de Miguel Márquez Ríos y varios electricistas del SME, sin contar muchos casos más de presos y detenidos desaparecidos políticos. Otra muestra del carácter corrupto de las instituciones del poder judicial es el alto número de encarcelamientos de “chivos expiatorios”.
4. Exigimos combatir realmente al crimen organizado y las ganancias económicas que genera ilegalmente (en lugar de “Exigimos combatir la raíz económica y las ganancias del crimen”).

A. En numerosas investigaciones –periodísticas, académicas o de orden jurídico- se ha evidenciado como el dinero proveniente de actividades ilícitas (narcotráfico, secuestros, trata de personas, extorsión, venta de “protección”, etc.) termina por volverse parte importante de la economía nacional. Inclusive, las riquezas provenientes del lavado de dinero, han llegado al financiamiento de procesos electorales. Por ello, exigimos un combate real y frontal al lavado de dinero y activos generados ilegalmente. Para alcanzar dicho objetivo, proponemos la creación de unidades autónomas de investigación patrimonial, las cuales en coordinación con la Unidad Federal de Inteligencia Financiera, permitirán reunir material probatorio para formular acusaciones y dictar sentencias.

B. Exigimos la presentación de un Informe a la Nación sobre los resultados de la investigación patrimonial y el lavado de dinero, que muestren los casos más notorios que han sido sancionados en este sexenio y el avance en la integración de las Unidades de investigación sobre lavado de dinero de las 32 entidades federativas y la federal.

C. Llamamos a la ciudadanía a denunciar los casos notorios de riqueza mal habida y lavado de dinero, así como los casos de infiltración de recursos del crimen organizado en las campañas políticas y los negocios. También los llamamos a informarse y debatir seriamente estrategias de salud y otras medidas exitosas como la despenalización y legalización de algunas drogas.

[Como observación general, la COMECOM llama la atención sobre los llamados a la denuncia por parte de la ciudadanía, así como sobre la creación de las unidades autónomas de investigación o la legalización de las drogas. Estas cuestiones no las defendemos como propuestas propias, pero tampoco las sabotearemos. Las dejamos, en todo caso, para la discusión.]
5. Exigimos la creación de un Programa Nacional de Emergencia que incluya a todos los sectores de la sociedad, con acciones efectivas de reconstrucción del tejido social [en lugar de “Exigimos la atención de emergencia a la juventud...”]

A. Exigimos, ante la situación de emergencia nacional medidas urgentes que recuperen las condiciones materiales de vida digna orientadas a reconstruir el tejido social. La seguridad ciudadana no se resolverá con armas y violencia. Exigimos una política económica y social que genere oportunidades reales de educación, salud, cultura y empleo para todos.

B. Exigimos, que en los próximos tres meses se establezca un Plan Nacional de Emergencia que contemple los siguientes puntos:

Aumento salarial de emergencia proporcional a la inflación y al precio de la canasta básica.
Congelamiento del precio de la canasta básica.
Congelamiento inmediato de los precios de la gasolina, el diesel y el gas doméstico.
Programa especial de generación de empleo.
Incremento inmediato de los recursos destinados a las acciones sociales de seguridad ciudadana, en mayor proporción que los destinados a las fuerzas armadas y de seguridad pública.
Los recursos necesarios para desarrollar este Programa Nacional de Emergencia pueden obtenerse de la reducción del presupuesto electoral para campañas políticas; de la reducción de los salarios de funcionarios, diputados, senadores y ministros de justicia; de la suspensión del pago de la deuda externa y de la creación de un impuesto progresivo a las grandes ganancias.

B.I Programa especial de emergencia nacional de jóvenes que tenga como prioridad presupuestal la construcción de infraestructura y el aumento de la matrícula en educación pública en todos sus niveles; un sistema universal de becas para estudiantes de escasos recursos; recursos para proyectos culturales, deportivos, productivos y sociales realizados por los propios jóvenes y sus organizaciones. Exigimos la recuperación del carácter público de la educación y romper el control corporativo que ejerce la cúpula del SNTE sobre la política educativa.

B.II Rechazamos la propuesta de ley Federal del Trabajo actual, que contiene diversas medidas que precarizan el trabajo y limitan los derechos laborales.

B.III Exigimos una política de recuperación del campo, para conseguir la soberanía alimentaria que impulse la producción de los pequeños y medianos propietarios y a los campesinos sin tierra.

B.IV Exigimos que se extiendan las redes de hospitales públicos, el presupuesto para la adquisición de medicinas e infraestructura de atención especializada.
6. Exigimos democracia participativa, democracia representativa y democratización en los medios de comunicación.

[La COMECOM no ha retomado las propuestas que se exponen en los incisos A y B de este punto, pues consideramos que debería ser reelaborado para así denunciar más claramente el carácter antidemocrático del régimen. Incluir un posicionamiento respecto a exigir el retiro de las concesiones a las televisoras o su expropiación, es un punto importante que queda por discutir]

C. Hacemos un llamado a la sociedad civil a que siga una política de no cooperación con el duopolio televisivo y radiofónico (Televisa y Tv Azteca), al tiempo que fortalezca y defienda a los medios independientes.

III. Para iniciar el camino [anexo].

Invitamos a toda la ciudadanía en las comunidades, barrios, colonias, pueblos, comunidades y lugares de trabajo a aportar en esta discusión y construir espacios de reflexión y de acción colectiva nacional permanentes.

Hacemos además un llamado a nuestros compatriotas que radican en los Estados Unidos de Norteamérica y al pueblo de ese país para que apoyen nuestras movilizaciones y exijan al gobierno y al Congreso norteamericano que detengan el apoyo político, financiero y militar al actual gobierno mexicano y a su estrategia de guerra por el control social: el gobierno norteamericano debe detener el flujo de armas hacia México y la iniciativa Mérida.

Para iniciar el camino hay que construir una alianza nacional contra la militarizacióny la paramilitarización de la vida social. Una alianza por la paz con justicia y dignidad que nos haga confiar en la fuerza de la movilización,en nuestra capacidad de organización y en la lucha independiente. Nuestra alianza o pacto será un primer paso para construir un espacio donde se discuta y acuerde la construcción de un movimiento nacional contra la militarización, un plan de lucha, la posibilidad de una Encuentro Nacional contra la Militarización y la Paramilitarización; un espacio donde se discutan propuestas de organización, un espacio que potencie nuestra capacidad de análisis y de propuestas.

Esa alianza (que muchos compañeros llaman “pacto”) no será con el gobierno federal y los gobiernos locales (responsables de miles de muertes, incluyendo muchos jóvenes, mujeres y luchadores democráticos a los que se les endilga el mote de “narcos”), no será con las instituciones antidemocráticas y las figuras que las apoyan.


10 de junio: el largo camino mexicano hacia la paz

Artículo de Pietro Ameglio

La caminata sigue, será larga pero tenemos la esperanza que llegará a un punto donde al “levantar la vista veremos una tierra llamada libertad”. Hace pocas semanas la caminata de cuatro días fue para visibilizar a los 40 mil muertos y a los más de 3 mil desaparecidos que existen en nuestro país a raíz de esta guerra atroz hecha en nuestro nombre sin nuestro más mínimo consenso. Ahora caminaremos para encontrarnos todas y todos, como sociedad civil, y comprometernos juntos en una serie de acciones por la paz con justicia y dignidad. Antes fuimos al centro de la historia y el poder de México, ahora vamos al centro del dolor, la impunidad y la guerra: Ciudad Juárez, con la esperanza que sea también el punto de despegue de una nueva lucha civil y pacífica que detenga !Ya! esta guerra.

Actualmente, en México, la sociedad civil se ha ido convirtiendo cada vez más en un actor central activo en el proceso de violencia social que la atraviesa y que le han instalado desde arriba. Dejó de ser un “daño colateral” o un actor pasivo –a veces hasta cómplice. Como sociedad, ya no queremos poner los muertos, pero tampoco queremos que haya más muertos de ningún bando. ¿En qué contexto se dan estas muertes? Entre muchas cosas, hay un enfrentamiento entre dos modelos sociales de seguridad muy diferentes que estas recientes movilizaciones masivas, a raíz de la convocatoria de Javier Sicilia, han “desnudado públicamente”: una “paz armada” o “paz con justicia y dignidad.”

En Juárez queremos, las organizaciones e individuos de la sociedad civil nacional junto a todas las representaciones internacionales que nos acompañen, firmar un Pacto Ciudadano, ya presentado en su texto base el 8 de mayo en el zócalo capitalino, y enriquecido con la aportación ciudadana en estas semanas previas al 10 de junio. La palabra pacto es ambigua, especialmente en nuestro país con tantas experiencias negativas al respecto, la última de la cuales justamente se rehace a Juárez con “Todos somos Juárez”, trágica profecía para la nación desde el poder. Este término tiene su origen en el latín “pax”, de donde viene “paz”, pero, en las teorías de la paz, corresponde a la llamada “pax romana”, la paz del statu quo -que todo siga igual-, del imperio que busca pacificar sus dominios a partir del derecho y el ejército. Esta es la ”pax britannica”, la ”pax porfirista”, la ”pax neoliberal”. En muchas teorías se define como una idea “negativa” de paz asociada al concepto de que “la paz es la ausencia de guerra”, se trata de la llamada ”paz armada”, que promueve el uso de la fuerza material bélica para evitar precisa y paradójicamente, la guerra.

Pero esta no es la concepción que hay detrás del Pacto Ciudadano que Javier Sicilia y el movimiento por la paz con justicia y dignidad está promoviendo para arrancar en Juárez, sino todo lo contrario. La propuesta central es precisamente detener esta ”paz armada” militarista y construir juntas y juntos otro tipo de paz: “con justicia y dignidad”. La paz debe tener siempre un apellido, sino se puede fácilmente convertir en un absoluto ilusorio y fundamentalista. Muchas tradiciones han apuntado que sin justicia (social y legal) y dignidad (en este caso empezando para las víctimas de la guerra) no puede existir la paz. A la vez, la forma y contenido de esta paz tienen un tiempo y espacio determinados: no es la misma construcción de paz en Juárez, en el DF, en Cuernavaca o en Afganistán.

Esta concepción de paz no es pasiva ni usa la violencia, sino que se basa en la idea gandhiana de “humanizar al adversario” (conociendo mejor el proceso constituyente de su identidad), la judeo-cristiana del shalom (no explotar al otro, reequilibrar las desigualdades económicas, sociales) y el principio humanista de “no hagas al otro lo que no quieres que te hagan a tí”. La famosa frase de Gandhi de ”no hay camino para la paz, la paz es el camino” nos lleva a otra idea central del mismo Mahatma sobre este tipo de paz que la sociedad civil mexicana lucha ahora por instalar en su territorio: “entre los medios y el fin hay una relación tan estrecha como entre un árbol y una semilla, de una semilla podrida no pude nacer un buen árbol…los medios ya son un fin en sí mismos”. O sea, el fin no justifica los medios, todo lo opuesto a la concepción básica de la ”paz armada”: para lograr esa paz puedo bombardear, matar, violar derechos humanos o militarizar el orden social.

En el proceso de construcción civil de la caminata del 5 al 8 de mayo, uno de los obstáculos epistémicos o culturales mayores fue la concepción de ”silencio” que Javier buscó imprimir a la marcha, buscando aclarar que éste se refería a una forma activa y radical de lucha ante tanto ”dolor indecible”. En esta nueva etapa el concepto que ha creado divergencias es el de “dialogar (con las autoridades)”. Se entiende bien este rechazo y desconfianza de muchos sectores sociales por las innumerables malas experiencias recientes e históricas al respecto en México, por eso se ha aclarado mucho, tomando en cuenta sobre todo las posturas de la gente comprometida de Juárez y Chihuahua, que el primer diálogo necesario es entre la ciudadanía y se formalizará el 10 de junio. Será una forma de fortalecernos –en la reflexión colectiva y la fuerza material de masas- para así ejercer mayor presión social por la paz con justicia y dignidad. Hacia las autoridades hay un mandato, una exigencia.

Pero es también evidente que la paz debemos construirla entre todos los sectores sociales, y esa ha sido una de las características históricamente originales de este movimiento hasta ahora –en la mayor parte gracias a Javier Sicilia y su identidad social-, donde al menos en el ¡Alto a la Guerra-Estamos hasta la madre! han coincidido desde la derecha hasta la izquierda, incluso en sus extremos. Un inicio de paz verdadero y real –indica un principio de realidad- no va a venir sólo de un lado, eso traería sólo una mayor polarización y espiral de violencia. Pero también es cierto que no puede haber diálogo, co-operación (como diría Piaget) si no es ”entre iguales…con un respeto mutuo”, algo que no existe actualmente en nuestro país entre la sociedad civil y las autoridades, por ello es claro que antes de dialogar debemos construir una fuerza social capaz de exigir a la autoridad de veras para buscar juntos otro modelo económico, de justicia, social y de paz para nuestro país.

Los ejes 1 y 2 del Pacto, por los que nace precisamente este movimiento, apuntan directamente al tema de la ”paz con justicia y dignidad”: solución inmediata (en un máximo de 3 meses) a 8 casos emblemáticos de brutal asesinato (la mitad de ellos masacres) e impunidad recientes en nuestro país como una forma concreta de avanzar ¡ya! en el terreno de la justicia. También, en el terreno de la dignidad, se propone en todos los rincones del país el rescate de la memoria, historia, rostros de los muertos y desaparecidos en forma pública y abierta.

El 2o. punto exige discutir públicamente, pudiendo incluso llegarse a un gran plebiscito o referéndum nacional, este modelo de la militarización y guerra al delito, que sólo ha aumentado las muertes, el dolor, la impunidad, la corrupción, la violación a cualquier derecho humano, la catástrofe económica y social en innumerables regiones, en suma, como sostiene Sicilia “la destrucción del tejido social de la nación”. La autoridad no puede decidir sola sobre la vida o muerte de sus ciudadanos, ese poder está en la población organizada y no se delega, por ello nos organizaremos en barrios, comunidades, colonias, lugares de trabajo o estudio, espacios culturales, para construir y demostrar públicamente (en un Encuentro Nacional) que ya existen otros modelos de seguridad ciudadana en nuestro país y en otros lados, que no ponen su prioridad en la violencia y las armas. En particular, en México, tendremos que preguntarle cómo lo han logrado a dos experiencias importantes como son las de la policía comunitaria de Guerrero y de las comunidades autónomas de Chiapas, dos territorios nacionales donde se puede afirmar que la droga y el delito no mandan.

A su vez, los otros cuatro ejes del Pacto, complementan a estos dos primeros, y son igual de importantes, pues apuntan a una reforma política nacional urgente, que será la base para evitar que avance legalmente este proceso de guerra e impunidad en todo sentido, y ya no haya más muertos que agregar a tanto dolor nacional. Con particular énfasis en detener la actual propuesta de Ley de Seguridad Nacional.

¿Qué significa entonces la caravana a Juárez del 4 al 10 de junio, por qué hay que tratar de ir los más posibles u organizar algo similar en nuestras comunidades en esa fecha tan simbólica y dolida para México desde el jueves de Corpus del 71, con la masacre de los halcones paramilitares? Es una etapa, una vuelta de tuerca, en esta nueva lucha de resistencia civil y pacífica, noviolenta, que una parte importante de la reserva moral mexicana ha decidido emprender en primera persona, no delegando su poder en otros sino asumiéndolo directamente como en las juntas de buen gobierno del sureste, con el objetivo central que es detener la espiral de la violencia bélica en México, para que no haya más muertos ni desaparecidos, que no haya más impunidad y sí justicia inmediata, a partir de que la paz se construye de abajo hacia arriba desde la sociedad civil activa y organizada.

Los más amplios sectores de la sociedad civil mexicana queremos empezar a hablar menos de la guerra y más de la paz y la justicia, pero en concreto y ¡ya!. En el terreno de la resistencia civil estamos en la frontera entre la co-operación y la no-cooperación, tocará a la reflexión y acción colectiva de todas y todos, incluidas las autoridades, decidir hacia dónde empujar la lucha, pero sin duda ésta va a seguir.

2 junio 2011

La Jornada-Morelos


Javier Sicilia en Revista Gatopardo

La Voz de la Tribu

Javier Sicilia no es el primer doliente que se convierte en
una referencia contra la inseguridad, pero sí es el primer
poeta místico que de un día para otro se ve forzado a salir
de su cueva y pastorear una protesta nacional.

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La Voz de la Tribu

La historicidad de las instituciones

La historicidad de las instituciones: Interpelación a Germán Mártinez
Cázares respecto a Ivan Illich y Javier Sicilia

Artículo de Jean Robert

La historicidad de las instituciones: Interpelación a Germán Mártinez Cázares respecto a Ivan Illich y Javier Sicilia Jean Robert

El 15 de mayo pasado, Reforma publicó un artículo titulado “¿Hay alguien atrás de Javier Sicilia?” cuyo autor, Germán Martínez Cázares (Quiroga, 20 de junio 1967), doctor en derecho y político, es un jerarca del PAN. Su respuesta: “¡Sí! ¡Ivan Illich!” Tal afirmación requiere algunas precisiones. Es cierto que Javier Sicilia (México, 1956) conoció a Ivan Illich y que desde su primer encuentro, tuvieron una gran simpatía mutua [1]. Pero, por otra parte, las fechas no son las que menciona el artículo de Reforma. Además, si bien es cierto que Illich criticó duramente un cierto tipo de instituciones, las instituciones de suministro de servicios propias de los años 1970, la afirmación categórica de que Illich no creía en las instituciones no tiene sentido.

Illich se había formado como historiador de la Iglesia, una buena preparación al estudio de las instituciones modernas que, a pesar de que la mentalidad contemporánea trata de negarlo, tienen orígenes cristianos, medievales o antiguos. Un historiador no puede tener una visión esencialista de las instituciones. No existe la educación, por ejemplo, sino estilos de relación entre maestros y discípulos o nodrizas y “alumnos”; hasta la era moderna, la frase “magíster docet, nutrix educat” permitía distinguir lo que hace un maestro (magister) del quehacer de una nodriza (nutrix), pero el lenguaje institucional moderno ya no permite esta distinción. Los cambios en el uso de las palabras reflejan cambios de percepciones, y, al cambiar las percepciones de la gente, cambia el espíritu de las instituciones sin que desaparezcan necesariamente sus formas. Lo que no quiere reconocer el Sr. Martínez, es que hoy estamos en un tiempo de cambio de este espíritu. Por ejemplo, gran parte de la economía depende hoy de instituciones de servicios (de educación, de salud, de transporte). Lo que vio el historiador Illich es que la percepción moderna según la cual el hombre siempre tuvo necesidades masivas de servicios de educación, de salud y de transporte es una herencia cristiana pervertida [2]. Para los primeros cristianos, el servitium era un don libre y gratuito de sí mismo. Si los movimientos de liberación en el mundo árabe y en otras partes del mundo nos enseñan algo, es precisamente que redescubren el don gratuito de sí mismo, sentido original de la palabra servitium. En cambio, en la tradición moderna aún dominante, los servicios se han transformado en el sector prioritario de la economía, es decir en el contrario de un don, ejemplo de lo que Illich, al final de su vida, calificaba de corrupción de lo mejor, que es lo peor. Para el historiador de la Iglesia, esta corrupción moderna remata siglos de intentos eclesiales de volver la gracia obligatoria y de criminalizar el pecado. Siglos de rechazo de la gratuidad y del espíritu del don de sí mismo [3]. Lo que en el fondo Germán Martínez reprocha a Illich es su visión histórica de las instituciones: esas cambian conforme pasa el tiempo, reflejando los grandes cambios de la historia de las mentalidades. Por ejemplo, durante la segunda mitad del siglo XIX, la obligatoriedad de la escuela primaria se instituyó progresivamente en la mayor parte de los países occidentales, haciendo del derecho a ella una conquista democrática. Pero al mismo tiempo que pretendía vencer viejos prejuicios de clase, la democratización de los servicios educativos básicos por su obligatoriedad tuvo consecuencias inesperadas. Por ejemplo, desvaloró todas las formas de aprendizaje autónomo no sancionadas por un título. Además, al pretender encauzar la curiosidad hacia programas preestablecidos, la escuela obligatoria castró las ganas de aprender de la mayor parte de sus alumnos.

Arraigado como lo era en la historia, Iván Illich logró elaborar una teoría de la contra-productividad de las instituciones de servicio modernas. Lo logró porque, como historiador, percibía que, de toda realidad que tiene un principio, se puede predecir que tendrá un final. La escuela obligatoria por ley, los transportes que la estructura del espacio urbano vuelve compulsivos y el monitoreo médico de la población que la forma de la vida moderna vuelve inevitables son instituciones que tuvieron un principio en un pasado no muy remoto y cuyo fin no es imposible vislumbrar. El problema, predica Martínez, “es que Iván Illich no cree en las instituciones”. La relación de los ciudadanos a las instituciones no es materia de “fe”, sino cuestión de legitimidad, la que nunca se gana “para siempre”. Si “creer en las instituciones” es creer en su poder muy real de moldear las percepciones del cuerpo, del tiempo y del espacio, Illich creía en este poder. Si por lo contrario, creer en ellas es creer en su inamovilidad, en su “esencia” y en su supuesto carácter universal y eterno – el ser humano siempre necesitó “servicios de educación” – entonces, no, Iván Illich no creía en las instituciones.

Iván Illich elaboró instrumentos analíticos para evaluar la efectividad o, por lo contrario, la contra-productividad de las instituciones de servicios de las sociedades industriales de los años 1960-1980, época que vio lo nunca visto anteriormente: la proliferación sin límites de profesiones nuevas y la expansión desmedida de los servicios que ofrecían. En 1961, había fundado en Cuernavaca el CIF, Centro Intercultural de Formación, cuya función oficial era preparar sacerdotes, monjes y monjas así como laicos americanos a engrosar las filas de los católicos de buena voluntad dispuestos a dedicar unos años de su vida a “ayudar” a los latinoamericanos prestándoles “servicios”. Iván ofrecía a los candidatos una excelente biblioteca, conferencias de los mejores autores y conversaciones con ellos y, al cabo de algunos meses, les decía que lo mejor que podían hacer era renunciar a su proyecto de “sacrificio” personal y volver a casa [4]. En 1968, cuando fue convocado a Roma para que respondiera a un interrogatorio de la Sagrada Congregación de la Doctrina de la Fe, nombre moderno de la Inquisición, las preguntas no se referían a su interpretación de la misión del CIF; lo que lo más lo incitó a no contestar el cuestionario fue que gran parte de las preguntas concernían a terceros que, según él, eran capaces de responder personalmente [5]. Al volver a Cuernavaca, transformó el CIF en el CIDOC, un “lugar para pensar” libremente.

Una frase proverbial lanzó los estudios del CIDOC: “Más allá de ciertos límites, la producción de servicios institucionales hará más daños a la cultura que la producción de mercancías ya hizo a la naturaleza”. El Club de Roma acababa de publicar los resultados de sus estudios, que confirmaban la destructividad de la producción industrial y preconizaban sustituir parte de la fabricación de bienes perecederos - afectados además de obsolescencia programada - por la producción de bienes duraderos. Popularizó con ello el modelo de una economía centrada en la producción de cada vez nuevos tipos de servicios. Illich quería mostrar que esta nueva forma de economía sólo podía destruir las bases mismas de las culturas. Su primera demostración se centró en las escuelas, lugares de suministro de los servicios de educación [6]. Su segunda demostración concernió los servicios de transporte que, más allá de ciertos límites, disminuyen la libertad de circular de la gente [7]. Su tercera demostración se centró en la contra-productividad de los servicios de salud [8], “cuando ciertos umbrales se ven rebasados”. Illich todavía publicó algunos libros desde Cuernavaca, uno de ellos, La convivencialidad [9], una obra maestra, y dos otros titulados respectivamente El desempleo creador [10] y El trabajo fantasma [11], en cada uno de los cuales se expone una tesis económica que los economistas, con muy pocas excepciones – por ejemplo la del economista Edmond Malinvaud - , no quisieron considerar. En 1976, después de una memorable fiesta, el CIDOC cerró definitivamente sus puertas. Contrariamente a algunos rumores, CIDOC no sufrió persecuciones sistemáticas, aún si Illich fue, en varias ocasiones, objeto de ataques personales. La explicación dada por la animadora del centro, Valentina Borremans, fue que “había cumplido su misión”. Según Iván Illich, ella “entendió que el alma de este lugar para pensar, independiente y sin afán de poder, no resistiría al éxito”. Aunque la degradación cultural que preveía Illich haya alcanzado hoy dimensiones de agudeza mortal, es aún tiempo de revisar las tesis económicas de Iván. Esa revisión o “relectura” de Illich podrá tener dos partes:

1. Aciertos y límites de la crítica de las instituciones de servicio dominantes en los años setenta.

2. El entendimiento de Illich, desde la década de 1980, que la configuración de las instituciones está sufriendo una nueva mutación, la más profunda de todas y que la nueva situación requiere nuevos instrumentos analíticos.

El 2 de diciembre 2012, se cumplirán diez años de que Iván Illich nos dejó. Propongo que celebremos su memoria en Cuernavaca mediante un seminario sobre sus tesis de los años 1970 y las sorprendentes intuiciones de sus últimos años. Ciertos temas urgentes se desprenden de esas reflexiones:

- Ni Ivan Illich ni Javier Sicilia están opuestos a toda forma de institución. En los años 1970, Illich criticó el efecto paralizante de la mayor parte de las instituciones de servicio. En los años 1980, 90, analizó su transformación en sistemas. Es necesario completar las líneas de análisis abiertas por Illich en sus últimos años.

- De los zapatistas a los demócratas árabes, de los caminantes pacíficos mexicanos a los indignados españoles, una exigencia se define cada vez
con mayor precisión: la de construir otras relaciones jurisprudenciales y, con ello, de reconstruir el tejido social. Me gustaría pensar que el Sr. Martínez lo puede entender.


[1Javier Sicilia ha descrito éste primer encuentro en Javier Sicilia, “Prefacio”, Ivan Illich, Obras reunidas, vol. II, México: Fondo de Cultura Económica, 2008, pp. 14-17.

[2En esto, la visión histórica de Illich se acerca tangencialmente a la de Lynn White, en “The Ecological Roots of our Ecological Crisis”, Science, vol. 155, 1967, pp. 1203-1207.

[3Ver al respecto David Cayley, The Rivers North of the Future. The testament of Ivan Illich as told to David Cayley, Toronto: House of Anansi Press, 2005, en particular: “The Criminalization of Sin”, p. 80, “The Age of Systems”, p. 157, “Gratuity”, p. 225.

[4Para saber más , ver David Cayley, The Rivers North of the Future. The Testament of Ivan Illich as told to David Cayley, op. cit., pp. 4, 5. (Versión española en preparación, México, Jus).

[5Op.cit, p. 8, 9.

[6La sociedad desescolarizada, Obras reunidas, México, Fondo de Cultura Económica, 2005, vol. I, pp. 187-323.

[7Energía y equidad, Obras reunidas, vol. I, op. cit., pp. 325-365.

[8Némesis médica, Obras reunidas, vol. I, op. cit., pp. 531-763.

[9Obras reunidas, vol. I, op. cit., pp. 367-530.

[10Obras reunidas, vol. I, op. cit., pp. 481-530 (publicado como “Postfacio a la Convivencialidad”).

[11Obras reunidas, vol. II, op. cit., pp. 41-177.


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Artículo de Jean Robert

2 de junio de 2011
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Artículo de Pietro Ameglio

2 de junio de 2011
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