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Recuerdos del porvenir

Extremófilo 1: Antipolítica

Lunes 16 de enero de 2012 por robot

EXtremÓfilo UnO:

AntipolíticA 1: La política y la antipolítica + Discurso de la servidumbre voluntaria (29 de mayo de 2008)

Extremófilo - Presentación

Extremófilos. Se llaman a así a los seres vivos que viven en condiciones extremas, entendiéndose por tales aquellas que son muy diferentes a aquellas en las que nosotros vivimos.

Hasta hace poco tiempo se pensaba que en los lugares donde crecen los extremófilos era imposible que hubiera vida. Por ejemplo, en las aguas enormemente ácidas del Río Tinto.

Podemos hacer la siguiente clasificación:

* Termófilo: Se desarrollan en ambientes de alta temperatura.

* Acidófilo: Se desarrollan en ambientes de alta acidez.

* Halófilo: Se desarrollan en ambientes con alta concentración de sales.

* Psicrófilo: Se desarrollan en ambientes de temperatura muy fría.

* Alcalófilo: Se desarrollan en ambientes muy alcalinos (básicos).

* Barófilo: Se desarrollan en ambientes con presión muy alta.

* Xerófilo: Se desarrollan en ambientes con muy baja humedad, Xerox en griego es seco.

* Organismo de suelos profundos: viven a muchos metros bajo el suelo, incluso en medio de rocas.

La mayor parte de estos microorganismos pertenece al grupo de las arqueas, muy semejantes a las bacterias, pero diferentes desde el punto de vista molecular. Arquea remite a lo antiguo, lo arcaico, lo primero. La importancia de estos seres vivos es la información que pueden dar para descifrar el origen de la vida, y con ello, lograr la reproducción artificial de la vida.

En lo de antes buscamos las claves de lo nuevo, lo posible.

Aquí comienza extremófilo...

Buscar en lo hondo
en lo extraño
en lo extremo
la nueva vida
o apenas sus destellos

Rechazamos el radicalismo de quienes buscan en la confrontación la coartada de su impotencia para encontrar la puerta al otro lado del capitalismo.

El enfrentamiento es sólo un momento y no el más importante del transforma el mundo.

El extremo está más cerca de lo que largo tiempo hemos imaginado. El extremo está justo al lado nuestro en el capitalismo que llevamos dentro, en el Estado disciplinario que habita nuestra mente, nuestra subjetividad.

El extremófilo busca y crea el nuevo mundo dentro abajo - debajo y en su presente

Aquí comenzamos...



Anti política 1

En el reino de las apariencias, la política aparece como el teatro del conflicto social. Quien aspire a cambiar el mundo (o a conservarlo) debe necesariamente, actuar políticamente; es decir, participar en los espacios y con los modos que la sociedad capitalista permite: lucha de partidos, participación parlamentaria, donde los llamados ciudadanos estamos limitados a dos juegos de sombras: elegir nuestros representantes y organizar la "presión social" que guíe a los gobernantes por el camino que deseamos.

Desde la antipolítica (contra y más allá de la política) la idea - fuerza que proponemos es la de reunificación social. Si el capitalismo, los capitalistas y sus políticos, policías, comunicadores, sacerdotes y demás domésticos del poder, dominan a partir de las muchas separaciones que han impuesto, la transformación revolucionaria tiene como punto de fuga la reunificación de la sociedad.

En efecto, el capitalismo es el reino de la separación: vivimos desgarrados en un conjunto de roles que la organización social impone mediante persuasión o represión: somos trabajadores, consumidores, ciudadanos, representados, espectadores. A esos roles típicos debemos añadir las diferencias de género, raza, edad, condición social y tantas otras que también juegan un papel fundamental en la organización de la sociedad, en tanto limitan, orientan y reprimen nuestra subjetividad, nuestros deseos; y en tanto dictan cómo hemos de relacionarnos con los demás.

Acaso la diferencia más visible sea la de mujer - hombre. Desde la primera infancia se nos transmiten los comportamientos típicos que cada sujeto debe tener de acuerdo a sus características sexuales. Y con ello, se crean comportamientos igualmente estereotipados de cómo deben ser nuestras relaciones con el sexo contrario: el hombre protector, seductor, emprendedor tiene su espejo en la mujer temerosa, autosubordinada, casta. Y así con todo: la familia, el barrio, la escuela, la iglesia, todas son fábricas de sujetos reprimidos, resignados, o como gusta decir a los clínicos: ADAPTADOS a la sociedad.

La política forma parte de esas separaciones. Frente a la casta que gobierna tenemos una actitud se severa resignación: no sólo la obedecemos, sino que no concebimos nuestro mundo sin alguien o alguienes que nos gobiernen, que nos digan qué hacer ¿Cuántas y cuántas veces hemos escuchado la frase: pues alguien tiene que mandar?

Transformar el mundo a través de la sola política ha llevado a círculos históricos viciosos. Los héroes de la revolución trunca se convierten en los verdugos del mañana cuando ocupan los espacios del poder; el desplazamiento e incluso la aniquiliación de aquéllos que hoy dominan deviene nacimiento de una nueva casta dominadora que gobierna en nombre del pueblo: tal ha sido la evolución de la mayor parte de las experiencias revolucionarias al menos en el siglo XX. La revolución que se limita a la esfera política sin romper con la base económica y social de la dominación sólo abre el paso a los nuevos dominadores. Ese fue el drama de la revolución mexicana, que habiendo quebrado la espina dorsal del porfiriato, no pudo crear una nueva sociedad unificada, de modo que en pocos años, los mismos campesinos e indígenas que habían aniquilado al ejército federal andaban mendigando la tierra siempre prometida y nunca entregada.

Frente a ello, las experiencias de revolución social han mostrado que sólo la construcción de otro mundo, y no sólo de otro "gobierno" u otra política, abre las puertas de la libertad para la mayoría.

Desde la anti política, se rechaza la separación, en primera instancia porque producir el mundo colectivamente es la garantía contra el surgimiento de nuevas castas dominantes. El ejemplo de los campesinos catalanes y aragoneses que no quitaron la tierra a los pequeños propietarios pero SÍ prohibieron el trabajo asalariado, al tiempo que colectivizaron la mayor parte de las tareas (producción, salud, educación) necesarias para la vida, nos permite hablar de que la colectividad, la asamblea y el diálogo son las armas absolutas en la construcción del nuevo mundo.

Desde la anti política decimos que se trata de cambiar el mundo destruyendo el poder.

Este ejercicio radial dialogará con algunos de los actores de la revolución total. Para comenzar hablaremos dela servidumbre voluntaria, pero eso será la próxima ocasión

aquí concluye la Anti política 1...


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