
A través del internet, nos llegó esta carta de Ignacio del Valle (diciembre de 2006). Ver acá la imagénes 1 y 2 acá el audio con voz prestada
Con mucho cariño a los hombres y mujeres, niños, jóvenes y ancianos a quienes no olvido y les reconozco el gran valor, decisión y coraje, cuando nos vimos en peligro de perdernos por el arrebato de lo que consideramos nuestro único mundo, nuestra tierra, y que al fin de una gran batalla, logramos retener lo que nos pertenece.
Cómo olvidar su gran disposición a defender lo que es de todos, lo que al paso del tiempo primero fue de nuestros abuelos, y después lo heredaron nuestros padres, hoy nosotros y nuestros hijos, para que mañana nuestros nietos y así sucesivamente vivir en nuestra tierra que nos da la vida, y que tenemos que seguir unidos, para proyectar nuestro futuro a través de nuestros hijos y de nuestros nietos, basando nuestros acuerdos en el respeto y voluntad de todos, para aspirar a un mundo de justicia y libertad.
Cuántos recuerdos de cada uno de ustedes, en la condición de niño, de hombre o de mujer, sin límite de edad o preparación escolar, nos vimos como hermanos pues todos hacemos falta en los quehaceres, vamos con nuestras manos, con nuestras cabezas, con nuestras inconformidades, con nuestras desconfianzas, con nuestras locuras, con nuestros sueños, pero juntos. Y aprendimos que ¡sí es posible! Y recuerdo a mi madre que mi abuela le contaba acerca de los sueños:
Y decía que:
Los sueños no se extinguen igual que los hombres. En ocasiones se declaran muertos, sueños que viven. Más los sueños son casi eternos: se resisten ser enterrados, o realizan el prodigio de volver, de resucitar.
Antes que el sol se asome en destellos luminosos, los sueños de nuestros ancestros se cumplirán y habrán de estar con nosotros al conjuro del poder del silencio, del poder del viento, del poder de la palabra.
No olvides que los sueños no son para acumular saber, ni entregarse a las fantasías. Son una rendija de luz para el ejercicio del poder del espíritu. A su paso intemporal, y a veces incoherentes, dan cuenta de tu historia personal que remonta años hacia atrás, o hacia adelante, dejan signos en huellas, dejan signos claves y rastros.
"Soñar es un ejercicio del espíritu que trata de escapar de la prisión de la carne, y recordar tus sueños te servirá para tu superación personal.
El hombre que vive y no sueña, es un hombre muerto en vida. Más ¡ay de aquel que sueña y no realiza sus sueños! acabará por sucumbir al insomnio de una realidad que no es suya.
Se un guerrero incansable, con tus sueños y busca dentro de tí el objeto de tus conquistas. Realizando tus sueños, no serás de nadie, ni pretenderás someter a nadie, a otros, porque habrás probado los caminos de tu verdadera liberación.
Recuerda siempre que, en el universo de la naturaleza, los sueños se convierten en realidad.
“La lluvia es un sueño del agua”
“El humo es el sueño del fuego”
El azul del cielo, es el sueño eterno del aire
“Pero tú estás hecho de maíz amarillo, como esa luz que nos cobija.
¡Despierta! Abre los ojos! Abre tu espíritu.
Tú eres el sueño privilegiado de la Tierra
El hombre que vive y no sueña, aunque viva muchos años, es un mutilado del espíritu, es un hombre muerto en vida.
¡Vive! ¡realiza tus sueños! ¡accede a su luz! que tu vida, sueño que otros soñaron ¡será inmortal!
Gracias: a todos mis hermanos
Hombres y mujeres
niños, jóvenes
y ancianos
Les deseo armonía familiar.
Felicidades
Nacho